El nuevo “servicio de gestión y seguridad integral de los activos electromédicos” liderado por las TICs.

Ya estamos en la tercera década del siglo XXI. Al mirar hacia atrás, a finales del XX o a los años 80 cuando creamos este producto denominado «servicio de mantenimiento de electromedicina generalista», nos invade una mezcla de asombro y vértigo al comparar el antes y el ahora.

Hemos avanzado juntos: generalistas, fabricantes, distribuidores y centros sanitarios. Ahora nos encontramos en un momento de cambio significativo, del nuevo “servicio de gestión y seguridad integral de los activos electromédicos” liderado por las TICs, que están desempeñando un papel fundamental en el sector sanitario.

Si nos detenemos en las siglas de “TIC”, tenemos una excelente referencia para comprender qué necesita el servicio de electromedicina de un hospital:

  • Tecnología
  • Información
  • Comunicación

La tecnología médica avanza a un ritmo abrumador, lo que exige una fuerte inversión en formación para que el personal esté verdaderamente capacitado (como ya lo estableció la AEMPS en la circular 3/2012).

Esta formación, fuera del ámbito académico, debe provenir, por un lado, de la empresa mantenedora, que debe capacitar a su personal en los fundamentos de las principales familias de equipamiento y en los procedimientos basados en la extensa normativa europea, como la familia UNE-EN 60601.

Por otro lado, debe existir una estrecha colaboración con los fabricantes para adquirir los conocimientos específicos de los nuevos modelos instalados en los hospitales. Esto permitirá afrontar con seguridad las intervenciones y conocer hasta qué punto debe intervenir el servicio generalista.

La información, y en particular la información de calidad, es un pilar esencial para el servicio. Un uso adecuado de los programas de gestión como el GMAO permitirá realizar análisis profundos sobre el estado de los activos electromédicos y, con las herramientas adecuadas, servir de base para determinar las necesidades futuras.

Sin embargo, esta información no debe quedar cautiva y aislada en un hospital. Es necesario que se analicen, comparen y enriquezcan esos datos con el conocimiento de otros centros y modelos de gestión para identificar puntos de mejora.

La comunicación es vital, no solo para compartir información, sino también para buscar soluciones a mayor escala. Es crucial contar con una “red de apoyo y seguridad” que aporte soluciones de forma ágil. El equipo humano de un hospital, por excelente que sea, no puede responder al 100% de las necesidades de la organización.

Actualmente, no debemos concebir el “servicio de gestión y seguridad integral de los activos electromédicos” de forma autárquica, aislado de su entorno. Debemos aprovechar las capacidades que nos brinda la tecnología para tener un servicio en constante actualización, donde la innovación juegue un papel fundamental.

Para ello, existen varias organizaciones que sirven como un magnífico punto de encuentro y como impulsores del cambio, como la AEIH, la SEEIC o el COIIM, entre otras.

No obstante, es necesario un vehículo que aúne la innovación tecnológica, los cambios normativos y las novedades del sector, aplicándolos de forma personalizada a cada organización sanitaria.

Ante este escenario, debemos ser conscientes de la relevancia y responsabilidad que tenemos las empresas dedicadas a la gestión y seguridad integral de los activos electromédicos. En el mercado actual, nos encontramos ante dos formas de abordar los contratos:

  • Por un lado, estamos quienes creemos que es necesario «invertir para avanzar». Invertir en formación, estructura, procesos y digitalización para que el servicio evolucione y sea capaz de responder a los retos que se presentan día a día.
  • Por otro, están quienes optan por «mantener para seguir igual». Quienes «heredan» un servicio y lo mantienen de forma estática en el tiempo, haciendo lo que «siempre se ha hecho» y trabajando de forma aislada.

Como siempre, las herramientas no son ni buenas ni malas, pero en nuestro entorno observamos un uso inadecuado de varias de ellas:

  • La subrogación del personal debe concebirse como una medida de estabilidad para el personal, no como una herramienta para heredar un know-how y una forma de trabajo. Si al cambiar de empresa mantenedora solo notamos un cambio en el uniforme, debemos cuestionarnos si estamos cumpliendo con los objetivos marcados.
  • Los criterios de adjudicación deben trasladarse necesariamente a la ejecución de los contratos. ¿Cuántas memorias técnicas en licitaciones se evalúan por su contenido, pero luego, en la práctica, se observan actuaciones irresponsables?

Las penalizaciones en los contratos, ¿se utilizan adecuadamente? ¿Están orientadas a mejorar el servicio?

En resumen, debemos plantearnos las siguientes cuestiones:

  • Nos tenemos que enfrentar a una elección: ¿priorizar el precio o el valor?
  • “Entrega, adaptación y calidad”. El futuro de la gestión de activos electromedicos”
  • La era digital en la salud es una realidad, ¿Seremos capaz de dominarla para mejorar y avanzar?.

¿Fácil? Nadie dijo que lo fuera.

  • Jose Angel

    Rodriguez Arregui

    CEO Agenor Mantenimientos, S.A