A medida que la empresa ha ido creciendo, también lo ha hecho la complejidad de coordinar equipos, clientes y servicios. ¿Qué crees que será lo más importante para mantener la esencia de Agenor en el futuro?
Para mí, la clave será no perder nuestra agilidad ni nuestra vocación de servicio. En Operaciones es muy fácil caer en la trampa de la hiper-burocratización cuando una empresa crece, pero no podemos olvidar de qué va nuestro trabajo: al final de cada orden de mantenimiento o de cada reparación hay un equipo médico y, sobre todo, un paciente. Mantener la esencia de Agenor en el futuro pasa por utilizar la tecnología y los procesos para facilitar el trabajo de nuestros técnicos, no para entorpecerlo, asegurando que seguimos siendo un socio cercano y resolutivo para los hospitales y centros de salud, sin importar lo grandes que seamos.
Desde tu experiencia, ¿cuál crees que será el principal reto al que tendrá que enfrentarse Agenor durante los próximos años?
A nivel operativo y de sector, el mayor reto es la velocidad de la evolución tecnológica en la electromedicina. Los equipos médicos están cada vez más interconectados y la inteligencia artificial ya está aquí. Esto nos obliga a dar un salto definitivo del mantenimiento preventivo tradicional al mantenimiento predictivo, basándonos en datos. A esto se le suma un desafío crítico: la captación y retención de talento. Necesitaremos personal técnico e ingenieros cada vez más especializados e híbridos, que entiendan tanto de mecánica o electrónica pura como de redes y software.
Cuando se celebre el 40 aniversario, ¿qué te gustaría que hubiera conseguido la empresa?
Me encantaría ver a Agenor consolidada como el líder indiscutible a nivel nacional en innovación dentro de nuestro sector, operando con un modelo de ‘cero paradas imprevistas’ en equipos críticos gracias a nuestras herramientas de monitorización. Pero por encima de los hitos técnicos, cuando soplemos las velas del 40 aniversario, lo que más me gustaría es mirar a mi alrededor y ver a un equipo humano motivado, que sigue sintiéndose orgulloso de pertenecer a esta familia y de saber que su trabajo diario salva vidas de forma indirecta.






