Te incorporaste a Agenor para asumir la responsabilidad de un proyecto que, en aquel momento, era el mayor reto de la compañía. ¿Qué te llevó a aceptar la propuesta y cuáles fueron tus primeras impresiones al conocer la empresa y el proyecto?
Me incorporé a Agenor 2016 para asumir la responsabilidad del contrato de la Plataforma de Córdoba, que comenzaba oficialmente el 1 de octubre de ese mismo año. Era un reto enorme, no solo por la dimensión del contrato, sino también porque suponía asumir la gestión de un servicio que hasta ese momento había sido interno del hospital y que pasaba a externalizarse por primera vez.
Acepté la propuesta porque entendí desde el primer momento que era una oportunidad profesional muy importante, exigente y transformadora. Agenor confió en mí desde el minuto uno para liderar un proyecto clave para la compañía, y esa confianza fue decisiva.
Mis primeras impresiones fueron muy positivas. Me encontré con una empresa cercana, comprometida y con una gran capacidad de apoyo entre departamentos. También con un cliente muy exigente, con altos estándares de calidad, pero al mismo tiempo colaborador y orientado a que el servicio funcionara de la mejor manera posible. Esa combinación de exigencia, confianza y colaboración marcó desde el principio la forma de trabajar en Córdoba.
¿Cuáles fueron los principales desafíos a los que tuvisteis que hacer frente durante los primeros meses y qué crees que fue clave para superarlos con éxito?
Los primeros meses fueron especialmente intensos. El principal desafío fue implantar un modelo de servicio externo en un entorno donde hasta entonces la electromedicina se había gestionado internamente. Eso implicaba ganarse la confianza del cliente, entender muy bien sus necesidades, adaptarnos a sus procedimientos y demostrar, con trabajo diario, que Agenor podía ofrecer un servicio sólido, cercano y de calidad.
Además, al tratarse de uno de los contratos más grandes de la compañía, todo tenía una dimensión especial: la organización del equipo, la coordinación con el hospital, la respuesta ante incidencias, la implantación de procesos y la necesidad de mantener un nivel de servicio muy alto desde el inicio.
La clave para superar aquella etapa fue, sin duda, el trabajo en equipo. El apoyo incansable de todos los departamentos de Agenor fue fundamental, así como la implicación de los compañeros que estaban conmigo en el proyecto. Siempre he sentido que en Agenor existe una forma muy familiar de trabajar, en el mejor sentido de la palabra: cuando un proyecto necesita apoyo, la empresa responde. Esa colaboración interna, unida a la actitud del equipo y a una relación constructiva con el cliente, permitió que el contrato avanzara con éxito.
Mirando atrás, ¿qué crees que supuso aquel proyecto para la evolución de Agenor y qué es lo que más te enorgullece de aquella etapa?
Creo que el proyecto de Córdoba supuso un hito muy importante para Agenor. No solo por su tamaño, sino porque demostró la capacidad de la compañía para asumir contratos de gran complejidad, responder a clientes con altos estándares de calidad y consolidar un modelo de servicio externo en un entorno hospitalario de máximo nivel.
Para mí, aquella etapa fue la más importante de mi trayectoria profesional. Estuve al frente del proyecto hasta 2023, momento en el que la empresa me promocionó, nuevamente como muestra de la confianza depositada en mí. Durante esos años aprendí muchísimo, crecí profesionalmente de una forma enorme y viví experiencias que han contribuido directamente a convertirme en la persona que soy hoy.
Lo que más me enorgullece es haber contribuido a ejecutar el contrato con un buen nivel de servicio y con un cliente que, a lo largo de estos casi diez años, ha reconocido y valorado el trabajo realizado. También me siento muy orgullosa del equipo actual y de todas las personas que han pasado por el proyecto y que han aportado tanto a su evolución. Sin ellas, nada habría sido igual.
Para mí, y sé que también para Agenor, Córdoba forma parte de nuestra esencia. Es un proyecto muy especial, que representa esfuerzo, compromiso, aprendizaje y crecimiento. Pero este aniversario también es una oportunidad para mirar más allá y agradecer a todos los clientes que han confiado en Agenor durante estos 30 años, a los que siguen haciéndolo hoy y a los que están por venir.
Cada contrato, cada hospital y cada equipo con el que trabajamos nos ha permitido crecer, mejorar y consolidar una forma de entender el servicio basada en la cercanía, la responsabilidad y el compromiso. Nuestro deseo es seguir muchos años más acompañando a nuestros clientes, ofreciendo el mejor servicio y demostrando, con hechos, que Agenor es una empresa en la que se puede confiar.






