SAT Agenor. Francisco Izquierdo

Más allá de la reparación, un buen SAT es la extensión de tu marca médica.

¿Qué se espera de un SAT cuando lo que está en juego es la vida de un paciente? En Agenor, no solo intervenimos técnicamente: representamos a los fabricantes frente a los hospitales.

En esta entrevista, Francisco Izquierdo nos revela cómo es el día a día de un técnico, los retos más exigentes y el papel esencial del SAT como pieza estratégica para el sector salud.
La experiencia, la formación continua y la cercanía son la clave cuando cada segundo importa.

SAT Agenor. Francisco Izquierdo

En mi opinión, un fabricante valora sobre todo que su servicio técnico garantice la calidad siendo una extensión fiable de su propia marca.
Tener una rápida y eficaz atención al cliente, cobertura nacional o internacional, cumplir con las diversas normativas del sector y con la trazabilidad en cada una de sus intervenciones son requisitos fundamentales.

El externalizar con un SAT como Agenor, permite al fabricante alcanzar los objetivos antes expuestos, optimizando costes sin perder calidad, gracias a la inversión que Agenor ha hecho tanto en equipamiento tecnológico como en instalaciones, lo cual es un requisito para mantener siempre la confianza y la imagen de marca frente al hospital.

Las intervenciones más habituales que solemos tener son mantenimientos de tipo correctivo.
Los mantenimientos preventivos son realizados por los técnicos destinados a cubrir una zona determinada, los cuales tienen asignados a diferentes clínicas y hospitales, asegurando que sus equipos cumplen los ítems de calidad marcados y que, ante todo, son seguros en su utilización, y en caso de detectar alguna anomalía, la derivan a un posterior mantenimiento correctivo.

Los equipos de infusión, monitorización y soporte vital son los que más atención requieren, especialmente en áreas críticas como UCI o quirófanos. Estos equipos demandan formación continua y un conocimiento muy especializado para intervenir con eficacia y seguridad.

La trazabilidad y la calidad las aseguramos mediante protocolos internos estandarizados donde se cumplen diferentes normativas como las IEC que garantizan estándares técnicos y de seguridad en electricidad y electrónica. Además, el uso de herramientas de gestión, como GIM, ofrece poder realizar un seguimiento real, al dejar registrada cada intervención desde la recepción hasta la entrega.
Cada paso queda documentado, desde la verificación inicial hasta las pruebas finales, garantizando cumplimiento normativo y seguridad clínica. Esto nos permite ofrecer transparencia total tanto al hospital como al fabricante, pudiendo conocer en tiempo real el stock de inventarios de repuestos o en qué estado se encuentra un proceso de reparación.

Un SAT nacional como Agenor aporta al fabricante: gran ahorro logístico, rapidez y cobertura homogénea en todo el territorio, gracias a su implicación, garantizando el cumplimiento de metodologías como las “5S”.
Además, mejora la imagen de marca frente al cliente final, ya que estando presente en tantos hospitales y clínicas favorece la entrada de productos al mercado, ofreciendo un servicio más cercano y eficaz. La comunicación directa y la capacidad de respuesta en plazos cortos marcan la diferencia a la hora de desarrollar una relación con los diferentes hospitales y clínicas.

Me gustaría que supieran que el SAT es muchas veces la cara visible de la marca frente al hospital. Somos quienes transmitimos confianza en el día a día y quienes aportamos el conocimiento práctico de lo que realmente necesitan los usuarios.

Nuestro trabajo no es solo reparar equipos, también es escuchar, acompañar y asegurar que la tecnología funcione en todo momento.

Por parte de AGENOR se nos prepara a través de un plan de formación continua, tanto interna como en colaboración con los propios fabricantes. Esto nos permite estar al día de las tecnologías más avanzadas y mantener una base de conocimiento transversal. Sumado a la experiencia acumulada en distintas marcas, nos da la flexibilidad necesaria para adaptarnos a equipos diversos con rapidez y seguridad.
En lo personal, cada miembro del equipo tiene conocimientos comunes en el ámbito de la electrónica y a la vez variados, ya que unos tienen más estudios en telecomunicaciones, por ejemplo, yo en mi caso, además del sector de la electromedicina, aporto conocimientos del ámbito puramente sanitario y del comercio y marketing.

Antes de trabajar en la electromedicina, estuve ejerciendo como bombero forestal helitransportado, para poder obtener la categoría, opté por cursar la titulación de técnico en emergencias sanitarias y al conocer la diversa maquinaria del ámbito de las urgencias médicas, me empezó a llamar la atención más que lo referente a la propia actividad asistencial.
Posteriormente, una lesión sobrevenida me hizo replantearme mi vida profesional y pensé en este sector, del que ya tenía ciertos conocimientos, y por ello cursé la formación profesional de técnico en electromedicina clínica, paralelamente a la de gestión de ventas.

Recuerdo una vez en la que un calentador de fluidos de cirugía cardíaca falló al pasar los preventivos que se realizan in situ en el quirófano. Justo después de finalizar la revisión tenían una operación programada y para dejarlo en servicio tuve que repararlo con el repuesto de otro equipo que tenían de reserva y que no había pasado el preventivo por otro motivo.
Conseguí repararlo en el momento, aplicando una solución provisional hasta conseguir el repuesto definitivo.
Fue exigente porque la presión era alta, pero también muy gratificante ver cómo mi intervención permitió seguir con la asistencia sin interrupciones.
Al final el personal sanitario quedó muy agradecido y satisfecho. Este tipo de acciones son las que marcan la diferencia y más fidelizan a los clientes, ya que, el poder dar una solución rápida y efectiva, genera el vínculo necesario para conseguir una imagen de marca de confianza.

Lo que más valoro es el compañerismo y el apoyo mutuo. En Agenor todos compartimos conocimientos y experiencias, lo que nos permite crecer como técnicos y mejorar en cada intervención. Ese espíritu de equipo hace que el día a día sea más fluido y nos da la seguridad de que siempre podemos contar con alguien.

Gestiono la presión manteniendo la calma y aplicando los protocolos establecidos. La formación y la experiencia me dan confianza para actuar de forma ordenada, incluso en situaciones críticas. Siempre priorizo la seguridad del paciente y del personal sanitario, sabiendo que una buena intervención repercute directamente en la actividad asistencial.

  • María

    Rodriguez Garijo

    Marketing y comunicación en Agenor Mantenimientos, S.A.