Cómo afecta la obsolescencia del equipamiento médico a la seguridad y a la continuidad asistencial

La antigüedad de un equipo médico no determina por sí sola que deba ser sustituido.

Hay equipos con muchos años de funcionamiento que continúan ofreciendo un buen nivel de disponibilidad y seguridad, mientras que otros empiezan a generar problemas mucho antes.

Por eso, gestionar la obsolescencia tecnológica requiere analizar algo más que la fecha de adquisición.

La obsolescencia puede aparecer cuando empiezan a producirse circunstancias como la falta de repuestos, la finalización del soporte del fabricante, el aumento de las averías o la incompatibilidad con nuevas tecnologías.

El problema aparece cuando estas circunstancias comienzan a afectar a la capacidad del hospital para mantener el equipo operativo en condiciones adecuadas.

Un equipo que presenta averías frecuentes o cuyos repuestos tienen largos plazos de suministro puede permanecer fuera de servicio durante periodos cada vez mayores.

En equipos de elevada utilización o criticidad, esta situación puede traducirse en reorganización de agendas, utilización intensiva de otros equipos, traslados internos o necesidad de buscar soluciones alternativas.

Por eso, uno de los aspectos que deberían analizarse al estudiar la obsolescencia es la disponibilidad real de alternativas en caso de parada.

Otro aspecto relevante es el económico.

Individualmente, cada reparación puede parecer asumible. Sin embargo, cuando se analiza el histórico completo, algunos equipos acumulan un coste significativo en intervenciones, repuestos y tiempos de indisponibilidad.

Relacionar el coste acumulado de mantenimiento con la antigüedad, frecuencia de averías y criticidad ayuda a identificar aquellos equipos en los que continuar reparando puede dejar de ser la opción más eficiente.

La obsolescencia clínica se produce cuando un equipo, aunque siga siendo funcional y seguro, ya no ofrece las prestaciones necesarias para responder adecuadamente a las necesidades asistenciales actuales.

Conectividad, interoperabilidad y ciberseguridad

También puede venir determinada por limitaciones de conectividad, interoperabilidad y ciberseguridad, especialmente cuando el equipo no puede integrarse de forma segura con los sistemas de información sanitaria ni garantizar adecuadamente la protección de los datos clínicos y personales.

Una estrategia de gestión de obsolescencia debería considerar conjuntamente diferentes factores:

  • antigüedad y vida útil estimada
  • criticidad del equipo
  • número y frecuencia de averías
  • coste acumulado de mantenimiento
  • tiempo medio de reparación
  • soporte del fabricante
  • disponibilidad de repuestos y fungibles
  • actualización del software
  • Adecuación clínica a las necesidades actuales
  • conectividad para la transmisión de datos técnicos y médicos
  • interoperabilidad para el almacenamiento de la información
  • ciberseguridad y protección de datos
  • existencia de equipos alternativos
  • impacto asistencial de una posible parada

La combinación de estos datos permite clasificar los equipos según su nivel de riesgo y establecer prioridades de actuación.

Esperar a que un equipo deje definitivamente de funcionar para plantear su sustitución puede generar decisiones urgentes, costes inesperados y problemas operativos.

Una gestión adecuada de la obsolescencia permite anticiparse.

El objetivo no debería ser simplemente elaborar una lista de los equipos más antiguos, sino disponer de una planificación de renovación basada en riesgo, impacto asistencial, comportamiento real y deficiencias del equipamiento, así como conocer los planes futuros de integración de la tecnología médica con los sistemas y redes de información sanitaria.

De esta forma, el hospital puede priorizar sus inversiones y justificar con datos qué equipos deberían renovarse antes.

En Agenor entendemos la gestión de la obsolescencia como una parte de la gestión integral del parque tecnológico: analizar el histórico de mantenimiento, identificar riesgos y convertir esa información en criterios objetivos que ayuden a planificar las necesidades futuras.

  • María

    Rodriguez Garijo

    Marketing y comunicación en Agenor Mantenimientos, S.A.